Cuándo una teoría es científica

Hace unos meses, el bioquímico Bruce Alberts se quejaba del modo en el que se hacían los exámenes de las asignaturas de ciencias. Al tener que memorizar la información, no hay diferencia alguna con la enseñanza de la religión. En ambos casos, las cosas son como te dice el profesor y punto.

Tiene gran parte de razón, y este puede ser el motivo por el que a la gente le cuesta diferenciar una hipótesis científica de una pseudocientífica. Para intentar ayudar a diferenciarlas, os expongo cinco puntos basados en las reglas que, según Santiago Ramón y Cajal, deben cumplir todas las hipótesis científicas:

  1. Que sea necesaria. Es decir, que sin ella no podamos explicar los fenómenos. El diseño inteligente intenta explicar algo que ya tiene explicación. De hecho, se queda corta y explica menos hechos que la selección natural.
  2. Que sea comprobable. Vamos, no vale decir que Dios creó los fósiles para que parecieran organismos de otras eras geológicas. Tiene que ser posible comprobar si la hipótesis es cierta o falsa.
  3. Que sea imaginable. Es decir, que pueda expresarse con una fórmula matemática o química, o bien que incluya un mecanismo. Cuando los homeópatas dicen que al agua tiene memoria, no epxlican ni cómo ni por qué.
  4. Que no tenga propiedades ocultas. No es serio eso de decir que la telepatía no funciona cuando el que la analiza no cree en ella.
  5. Que sugiera. Aunque no zanje la cuestión, al menos que indique cómo estudiarla o cómo comprobar sus posibles errores. Decir que la Tierra está hueca, así sin más, no deja de ser una elucubración durante una noche de borrachera

Y es que, al igual que una oveja churra no es igual que una oveja merina, la ciencia no es lo mismo que la pseudociencia

la ciencia no es lo mismo que la pseudociencia