Genética jurásica
Alfonso M. Corral | 8 de February de 2010 | En PortadaPara dar un mayor realismo a su novela Parque Jurásico, Michael Crichton incluyó una secuencia de ADN que era, supuestamente, de dinosaurio. Cualquiera que hayamos leído el libro seguro que hemos seguido con la lectura sin darle la menor importancia. Pero alguien con la suficiente curiosidad se pudo haber preguntado si era realmente ADN jurásico.
Mark Boguski, además de tener curiosidad, trabajaba en el National Center for Biotechnology Information de los Estados Unidos y tenía los conocimientos necesarios. Así que comparó la secuencia del libro con las más de treinta y nueve mil secuencias diferentes que se tenían almacenadas en las bases de datos de esa época (noviembre de 1990).
Y la secuencia del libro coincidía en un 95% con el plásmido PBR322, un tipo de ADN, presente normalmente en bacterias, que se replica y transcribe independiente del ADN existente en los cromosomas. Vamos, que no era de un dinosaurio, si no de una pequeña bacteria. Aparte de un artículo científico hablando sobre ello, escribió al autor para comentarle el “error”. Michael Crichton le respondió “disculpándose” y pidiéndole una secuencia de dinosaurio para la próxima edición del libro.
Aunque en las siguientes ediciones sigue la misma secuencia de ADN, el escritor vuelve a las andadas con otra secuencia de ADN de dinosaurio en su siguiente libro, El Mundo Perdido. ¿Qué sería esta vez?
Haciendo de nuevo una comparación con las bases de datos, se puede ver que es algo parecido a unos genes de pollo y de sapo. Algo que, siendo flexibles, sí que podría pasar por ADN de dinosaurio. De hecho, la secuencia de ADN era, casi exactamente, la encargada de producir una proteína llamada GATA-1. Tan solo hay cuatro zonas diferentes, que incluían una serie de aminoácidos que no existen en la proteína real. Parece que Michael Crichton se ha esforzado un poco más esta vez o, al menos, alguien le ayudó. ¿Pero quién?
La respuesta está en esos aminoácidos extra. Si usamos el código de una letra por aminoácido que usan los científicos, los cuatro grupos extra son: MARK, WAS, HERE y NIH. Vamos que Mark, que trabaja en el NIH, estuvo allí, ayudó a Michael Crichton y dejó su firma para la posteridad literaria…





2006-2010
Un caso bien curioso de investigación policial con base genética. Muy divertido e ingenioso
que paciencia ponerse a comprobar eso, pero esta bien exigirles a la gente un poquito de esfuerzo
Más que paciencia es curiosidad. Con las herramientas que hay en la web ahora apenas se tarda media hora en hacer todo eso.
La verdad es algo rápido y sencillo, no toma más de un minuto usando un programa llamado BLAST que es de libre disposición en la página del NCBI. Simplemente copias y pegas la secuencia y el programa automáticamente busca en toda su base de datos las secuencias que se asemejen, le da un escore de semejanza, cuanto mas cercano a cero, más semejante es.
El mismo truco ha utilizado Craig Venter para introducir literatura de Joyce en la primera célula artificial.