Los jóvenes neandertales se quedaban en casa de su padre

Si hace dos semanas hablábamos de que en la cueva cántabra de El Soplao habían encontrado fósiles de bacterias de hace un millón de años, esta la empezamos con los fósiles de neandertales de la vecina cueva asturiana de El Sidrón. En concreto, con los restos de 12 de ellos que murieron más o menos en la misma época y que acabaron, tras un derrumbamiento de la cueva hace ya 49.000 años, enterrados juntos.

Aparte de basarse en las características físicas de los huesos para saber quienes eran hombres y quienes mujeres, los científicos del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona analizaron el ADN en busca de información sobre el cromosoma Y. Con ello pudieron comprobar que de los seis adultos tres eran hombres y tres mujeres. Asumiendo que son contemporáneos, encaja bien con el tamaño de grupo en los que solían vivir los neandertales, familias de unos diez individuos.

Analizando el ADN de sus mitocondrias, los investigadores han sido capaces de ver que pertenecen a tres linajes maternos distintos. Siendo más explícitos, siete de ellos compartían una mujer de antepasado, cuatro tenían a otra mujer distinta a la anterior en su abolengo y el último de ellos era de una madre o abuela que no tenía nada que ver con las otras dos mujeres. Las tres adultas eran cada una de un linaje materno, pero los tres hombres no. Ellos tenían en común a la misma mujer como antecesora. Lamentablemente, el ADN mitocondrial no nos puede indicar si compartían madre, abuela, tatarabuela o alguna mujer mucho más antigua.

A los investigadores les ha llamado la atención la poca variabilidad genética que presenta este grupo, apenas tres linajes maternos Y uno de ellos con sólo un individuo para representarlo. Para ponerlo en términos de Homo sapiens actuales, imaginemos la cena de Navidad que habrá en casa de mi madre esta misma semana. Seremos 13 personas, una más que los neandertales, pero en ella encontraremos 4 linajes maternos distintos con 5, 4, 3 y 1 individuos cada uno.

El hecho de que las mujeres fueran de linajes maternos distintos, pero los hombres pertenecieran al mismo nos da bastante información de cómo vivían estos neandertales. Indica que los hijos se quedan en casa y que se traen a sus mujeres con ellos, lo que los antropólogos llaman residencia patrilocal.

Referencias:
Vallverdú, J., Vaquero, M., Cáceres, I., Allué, E., Rosell, J., Saladié, P., Chacón, G., Ollé, A., Canals, A., Sala, R., Courty, M., & Carbonell, E. (2010). Sleeping Activity Area within the Site Structure of Archaic Human Groups Current Anthropology, 51 (1), 137-145 DOI: 10.1086/649499