Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2013

Una forma de ver nuestras células es como una fábrica de moléculas necesarias tanto para su supervivencia como para el funcionamiento de todo el organismo. Así por ejemplo, el transporte de la insulina es esencial para que podamos procesar los azúcares que comemos y los anticuerpos que producen los linfocitos sólo tienen sentido si se encuentran allí donde están los microorganismos.

Insulina
Insulina (en verde) dentro de las células del páncreas que la producen (Foto: Marina Casimir)

Por eso fue tan interesante que en 1979 Randy Schekman descubriera una serie de genes de las levaduras que controlan el transporte de vesículas hacia diferentes áreas de la célula, incluyendo la membrana plasmática. Schekman descubrió que existía un sistema de transporte perfectamente regulado y que, si cualquier cosa fallaba, se producía lo mismo que en cualquier hora punta de una ciudad masificada, un atasco.

Por su parte, James Rothman encontró en 1984 que existen unas proteínas imprescindibles para que las vesículas que transportan las moléculas se unan a la membrana. De este modo pueden sacar del interior las células las moléculas que producen. E. la forma en la que, por ejemplo, la insulina sale a la sangre o los neurotramsisores salen de las neuronas para ejercer su acción.

Y fueron precisamente las neuronas las que llamaron la atención del Thomas Südhof. Allá por los años 90 identificó una serie de proteínas neuronales cuya actividad dependía de la cantidad de calcio y que conseguían que las vesículas con los neurotransmisores se unieran rápidamente a la membrana de las neuronas. De este modo, los neurotransmisores salían de una neurona en el momento preciso y conseguían que la comunicación fluyera de forma rápida y adecuada.

Por estos hallazgos, James E. Rothman, Randy W. Schekman y Thomas C. Südhof han recibido esta mañana el Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2013.