Parásitos y alergias, unidos por las células dendríticas

Creo que a todos nos han explicado alguna vez que el sistema inmune es algo así como el ejército de nuestro cuerpo que nos defiende contra enemigos tales como virus, bacterias o parásitos. Pues bien, como cualquier ejército, el sistema inmune está tremendamente jerarquizado y las órdenes se transmiten de un tipo de glóbulos blancos a otro.

Célula dendrítica
Recreación artística de una célula dendrítica (Imagen: Don Bliss/NIH).

En la parte alta de la jerarquía encontramos a las células dendríticas, llamadas así por tener unas ramificaciones que recuerdan a las dendritas de las neuronas. Este tipo de glóbulos blancos se encuentra en la mayoría de nuestros órganos, donde fagocitan aquello que identifican como extraño. A continuación, presentan a los linfocitos T cooperadores los antígenos contra los que hay que iniciar la respuesta inmune. Estos linfocitos son los que, a su vez, “ordenarán” a los linfocitos B que se pongan a fabricar los anticuerpos contra los “invasores”.

Pero las células dendríticas no se limitan a iniciar las órdenes de la respuesta inmune, sino que disciernen cuáles son las herramientas que hay que utilizar en la batalla que comienza. No es lo mismo luchar contra un virus que puede ser atacado con interferones producidos por, entre otras células, las propias células dendríticas que contra parásitos a los dañan bastante un tipo de anticuerpos producidos por los linfocitos B: las inmunoglobulinas E.

Lamentablemente, las inmunoglobulinas E también tienen un papel importante en el desarrollo de las alergias. En ocasiones, estas inmunoglobulinas inician un ataque exagerado contra algo que no es dañino, como el polen de algunas plantas. Y la reacción, totalmente innecesaria, se traduce en hinchazón de las vías aéreas, rinitis, dermatitis e incluso asma. Una reacción que en el caso de tener parásitos no se suele dar. Lógicamente, los científicos están muy interesados en saber porqué.

Schistosoma
Fotografía de microscopía electrónica de un ejemplar adulto del platelminto parásito Schistosoma (Foto: David Williams/Illinois State University).

La idea que tienen los médicos es luchar contra las alergias usando parásitos quienes, de algún modo, reducen la respuesta de nuestro sistema inmunitario contra ellos. De hecho, ya ha habido algún caso en el que se ha logrado reducir alergias intestinales ingiriendo parásitos.

Este posible tratamiento es tan desagradable como suena y por ello los investigadores quieres desarrollar tratamientos que tan solo imiten a los parásitos. Por ejemplo, la inmunóloga de la Universidad de Boston Lisa Ganley-Leal, piensa que el platelminto parásito Schistosoma se protege bloqueando “la capacidad del IgE para unirse a las células”. Una estrategia que quieren reproducir farmacológicamente para el tratamiento de las alergias.

Convencida de que tendrán éxito, Ganley-Leal llegó a crear una empresa, Epsilon Therapeutics, para comercializar unas versiones libres del receptor IgE que fueran capaces de unirse a estos anticuerpos, evitando que lo hagan en la superficie de las células inmunes y, por ende, impidiendo que las células inicien la respuesta inmune alérgica.