Un cangrejo tranquilo
Alfonso M. Corral | 5 de Noviembre de 2009Cuando a cualquier mamífero nos dan un buen susto, nuestro corazón se acelera de forma considerable. Una respuesta de lo mas conveniente que no parece que esté tan extendida por el reino animal como cabría esperar. Al menos, eso es lo que sorprendentemente se han encontrado los científicos del Laboratorio de Neurobiología de la Memoria de la Universidad de Buenos Aires.
Según explica la doctora Gabriela Hermitte, estaban buscando una manera sencilla de comprobar cómo respondía el cangrejo Chasmagnathus granulatus ante una amenaza repentina. Y claro, lo mas obvio resultaba medir sus pulsaciones…
Pero los científicos se encontraron con algo inesperado. Cuando estos animales escapan de un estímulo amenazante se producía una bradicardia: los latidos de su corazón, en lugar de acelerarse, disminuían. La propia investigadora nos explica que no saben, “desde el punto de vista fisiológico”, para qué le sirve al animal, ya que el aumento en las pulsaciones es fundamental para que haya mayor cantidad de oxígeno disponible a la hora bien de luchar, bien de huir. Y aunque algunos animales simulan estar muertos bajando el ritmo cardiaco y respiratorio, no parece ser el caso de este cangrejo que, ante el susto, huye.
La investigación demuestra la utilidad de medir las pulsaciones para mostrar la reacción de los animales ante diferentes estímulos. Pero, como dijo Michael Czech en alguna ocasión, “los mejores descubrimientos no acaban con un ¡Eureka!, si no que empiezan con un ¡Qué raro!”. Y esto es realmente raro. Por que, aunque es típico que un estímulo sutil produzca una leve bradicardia mientras el animal intenta localizar de donde viene ese estímulo, en este caso hay que encontrar una explicación a una fuerte bradicardia asociada a una acción motora intensa.



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