El desarrollo de un medicamento

| 22 de enero de 2008 | Divulgación

Recabando información sobre el tratamiento de la diabetes con resveratrol, tuve la oportunidad de mantener una charla con John Lacey, uno de los encargados en la empresa biotecnológica Sirtris de mantener contactos con la prensa. La charla fue bastante interesante, así que os la voy a contar.

Todo empezó estudiando cómo la restricción calórica aumentaba la vida de diversos organismos, desde la mosca del vinagre hasta levaduras o ratones. En el año 2003, el grupo de investigación de David Sinclair descubrió que activando una familia de proteínas llamadas sirtuinas, se podía aumentar el tiempo de vida de la levadura. La molécula que activaba estas sirtuinas no era si no el resveratrol, un polifenol que se encuentra de forma natural tanto en el vino como en el aceite de oliva y algunos frutos secos.

mito.gifEnseguida se dieron cuenta que las sirtuinas hacían algo más. Aumentaban la actividad mitocondrial de las células. Esto, por un lado está relacionado con el envejecimiento, pero también está implicado en la diabetes y en diversas enfermedades neurodegenerativas. Además, el resveratrol es un antioxidante por lo que prometía tener algún tipo de efecto anticancerígeno.

Con todos estos antecedentes, no es extraño la que la industria farmacéutica estuviera interesada en el resveratrol. De hecho, en el último año han aparecido modelos de cáncer, diabetes, Alzheimer y esclerosis lateral amiotrófica en los que el resveratrol tenía un efecto curativo.

Para comprobar su efectividad contra la diabetes, Sirtris se tuvo que ir a la India. Y no por deslocalizar los ensayos clínicos, sino por ser uno de los pocos países en los que se pueden encontrar pacientes diabéticos que no estén siendo tratados. Y en tan sólo 28 días de tratamiento vieron que los niveles de glucosa bajaron significativamente. Le comenté que era un resultado impresionante para tan sólo cuatro semanas de tratamiento. Me dijo que efectivamente lo era y que les daba la “confianza suficiente para seguir adelante” con sus ensayos. De todos modos, me indicó, son apenas 28 días y no hay datos sobre los efectos secundarios a largo plazo.

Una de las cosas que más me llamó la atención fue que el resveratrol que se encuentra de forma natural en las frutas no tiene ningún efecto. Hasta ahora, sólo la preparación de la que tienen la patente es lo suficientemente estable como para llegar a la sangre y tener algún tipo de efecto en el organismo.

Aunque no saben todavía como se afectan las mitocondrias humanas, para enero del próximo año piensan que tendrán los primeros datos de un ensayo con pacientes de un tipo de miopatía mitocondrial, el síndrome MELAS.

Le comenté que un fármaco que cura tantas cosas no parece muy real y que, al afectar tal variedad de fenómenos fisiológicos, podría tener una enorme cantidad de efectos secundarios. Me explicó que existen siete tipos distintos de sirtuinas y que, para el tratamiento de la diabetes, ellos estaban activando sólo la tipo 1.

resveratrol.pngLógicamente están también estudiando los otros miembros de esta familia de proteínas, pero no me quiso explicar nada más. Bueno, en noviembre del año pasado presentaron un artículo en el que muestran unos nuevos compuestos químicos que, a la hora de activar la sirtuina 1, no sólo son más específicos si no que son hasta mil veces más potentes que el propio resveratrol.

¿Estamos ante el bálsamo de Fierabrás? Supongo que en los próximos años conoceremos la respuesta.

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