Una rivalidad al oeste del Pecos

Todos aquellos que en algún momento disfrutamos de las películas del oeste, conocemos la tradicional rivalidad entre vaqueros y pastores de ovejas. Al oeste del Pecos, a los rudos cowboys no les hacía ninguna gracia encontrarse con las malolientes ovejas y tendían a emprenderla a tiros con los pobres pastores mexicanos que solían cuidar de ellas. ¿Pero por qué?

Texas longhornAunque la primera explicación a la que podríamos recurrir sería el racismo de los vaqueros gringos o al poco glamour que veían en las ovejas los guionistas de Hollywood, la verdad es que no era más que un problema de anatomía. Las bocas de ambos rumiantes, por muy parecidas que nos resulten, funcionan de formas totalmente distintas.

A la hora de comer, la vaca abraza con su lengua la hierba y a continuación la corta con sus dientes. Sin embargo, lo que hace la oveja es separar bien los labios, sacar todo lo que puede sus incisivos e ir mordisqueando la hierba. Al ser un animal pequeño, el paso de una oveja va dejando el suelo casi afeitado. ¡Apenas unos milímetros de hierba quedan en la superficie de las praderas de Texas!

Unos milímetros que la vaca no puede coger con su lengua. Quedándose de este modo, la vaca con hambre y el vaquero con un enfado monumental.

Ahora bien, el enfado no justifica el tiroteo al que estamos acostumbrados. Principalmente por que existe una solución que conocen desde hace siglos todos los ganaderos que crían juntos a los dos animales: que primero coman las vacas. Los centímetros de hierba abrazados por la lengua de la vaca no pueden ser cortados por sus dientes, por lo que tras su paso, quedan disponibles para la oveja. Con un poco de orden pueden comer todos.

Me pregunto si John Wayne sabía esto o estaba demasiado liado persiguiendo a los comanches…

 

2 comentarios en “Una rivalidad al oeste del Pecos

  1. En España, en cambio, vencieron las ovejas gracias a los privilegios de la Mesta. Con lo que nos aseguramos una Castilla desertizada por siglos de explotación del pasto. Con una agricultura abandonada y una economía dependiente de otros países porque la lana se exportaba y se importaban los tejidos.

  2. Eso no es exactamente así. Las ovejas son más adecuadas para el entorno mediterráneo, con su terreno escarpado y su escasez de lluvias. El ganado vacuno es mucho menos numeroso que el ovino en todos los países mediterráneos, con y sin Mesta.

    Y también hay que decir que ese modelo “castellano” de exportar la lana a Flandes e importar los tejidos era exactamente el mismo que aplicaban los reyes de Inglaterra (este era el motivo de que Castilla usualmente apoyara a Francia durante la Guerra de los 100 Años y después, la competencia entre las lanas inglesas y castellanas). Hoy en día, en nuestros tiempos de hegemonía del algodón y las fibras sintéticas, es difícil entender hasta qué punto era importantes la lana – y en menor medida el lino – durante la Edad Media y el Renacimiento.

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