Cómo el feto fabrica glucógeno

| 4 de enero de 2008 | Investigación

En un mundo en el que no se sabe a ciencia cierta cuando se va volver a comer, el almacenamiento de la comida sobrante es muy importante. Así, los mamíferos hemos desarrollado dos sistemas. Uno es la grasa y el otro transformar la glucosa en glucógeno y guardarlo en el hígado.

Para generar glucógeno es necesaria una enzima llamada glucoquinasa que, curiosamente, no se encuentra en el hígado de los fetos. Y digo curiosamente, porque desde que nace hasta que mama por primera vez el bebé depende del glucógeno que sí tiene almacenado en el hígado.

El grupo que dirige Joan J. Guinovart en España, lleva muchos años investigando sobre la producción de glucógeno y acaba de presentar un trabajo en el que explican este misterio. Parece ser que en el hígado de los fetos, existen unas cantidades enormes de otras enzimas que también son capaces de utilizar la glucosa para producir glucógeno, las hexoquinasas. Aunque las hexoquinasas funcionan peor que la glucoquinasa de los adultos, hay una detalle que hace que al feto le sea ventajoso tenerlas.

Mientras que la glucoquinasa trabaja mejor cuanta más glucosa hay, las hexoquinasas funcionan siempre igual. Y al haber unas cantidades ingentes en el feto, siempre están produciendo glucógeno. Incluso cuando la madre pasa hambre. En uno de los experimentos que han hecho con ratones, midieron el glucógeno en los hígados de la madre y de los fetos tras estar 18 horas sin comer. Mientras que las madres tenían muy pocas reservas de glucógeno, el hígado de los fetos no se vio apenas afectado y tenían hasta tres veces más glucógeno que sus madres.

De esta manera, al usar enzimas distintas, se asegura que incluso en épocas de penuria, los recién nacidos tendrán una reserva de energía suficiente para salir adelante.

Hepatic glycogen synthesis in the absence of GK. The case of embryonic liver. J. Biol. Chem, 10.1074/jbc.M706334200.

Más artículos sobre

Este artículo ya no admite más comentarios.