Nueva estrategia para proteger a los linfocitos del virus del sida

Se sabe que para que el virus del sida pueda entrar en los linfocitos necesita unirse a la proteína CD4 a la vez que, bien al receptor de quimioquinas CXCR4, bien al CCR5. Ahora además, acaban de descubrir que unos niveles elevados de CCR5 en la membrana de estos glóbulos blancos bloquea la unión del virus reduciendo así su entrada y su infección. Un mecanismo que podría utilizarse para luchar contra el sida.

Dímeros
Modelo de la estructura un dímero de receptores de quimioquinas (Imagen: César Santiago/CNB).

Según comenta Mario Mellado, investigador del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC y principal investigador de este estudio, mientras no dispongamos de una vacuna efectiva contra el sida, “el diseño de fármacos que mimeticen el efecto de CCR5 en las membranas celulares podría ser una nueva estrategia para bloquear la infección del sida”.

Desde el Dana-Farber Cancer Institute en Boston, el investigador Joseph Sodroski, quien hace una década trabajó precisamente con inhibidores de la unión del HIV a CD4, comenta a ¡Cuánta Ciencia! que la idea es perfectamente factible. Claro que este fármaco “no debería bloquear la función natural de CD4 de promover la respuesta inmune” y a día de hoy, este compuesto químico todavía no se ha descubierto.

Linfocitos T
Los linfocitos T sin el receptor CCR5 forman una sinapsis vírica (flecha) con células que expresan la proteína gp120 del HIV (azules).

Los investigadores españoles han determinado que las proteínas CD4, CXCR4, y CCR5 forman entre ellas agrupaciones heterogéneas en la membrana de los linfocitos. Además, su datos indican que la proporción entre la cantidad de CXCR4 y de CCR5 controla si el virus del sida es capaz o no de inducir los cambios necesarios para su entrada en las células del sistema inmune.

En personas recién infectadas por el virus del sida se aísla principalmente la cepa R5 del HIV-1, la cual infecta a células del sistema inmune tales como macrófagos, células dendríticas y linfocitos T CD4+. Estas células, que expresan CCR5 y algo de CXCR4, se encuentran en la mucosa genital y rectal y en los órganos linfoides del aparato digestivo. En la mitad de los pacientes, las cepas R5 mutan a cepas X4, un cambio que se asocia a la pérdida de linfocitos T CD4+ y al desarrollo de la enfermedad.

Mellado explica que sus descubrimientos pueden ayudar a comprender por qué las cepas X4 del HIV-1 provocan un empeoramiento de los síntomas y cómo la proporción de estos receptores influye en la susceptibilidad de las céllulas a la infección por el virus del sida.

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