La unión del virus del sarampión a los glóbulos blancos

Tanto el virus del sarampión como otros similares, poseen proteínas en su membrana encargadas de mediar la entrada del virus en las células del huésped al que infectan. Una de estas proteínas, la hemaglutinina, se encarga de la unión del virus a una serie de receptores que se encuentran en la superficie de la célula, iniciando así la infección. La importancia de esta proteína se pone de manifiesto al haberse observado que determinadas modificaciones en la misma causan cambios tanto en la virulencia como en el tipo de tejidos que el virus puede infectar. En el caso del virus del sarampión, modificaciones en la hemaglutinina generan cambios en el tipo de receptor al que se une el virus, lo que conduce a una expansión de la infección en individuos infectados.

Hemaglutinina del virus del sarampión
Representación de la hemaglutinina del virus del sarampión unida al receptor CD46 (Imagen: José María Casasnovas)

Los investigadores del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC César Santiago y José M. Casasnovas, en colaboración con científicos del Hospital Ramón y Cajal y de la University of Tuebingen, han sido capaces de ver cómo el virus del sarampión reconoce a receptores de las células humanas y cómo se producen los cambios que le permite variar el receptor al que se une y el tipo de célula que infecta.

Su trabajo, publicado en la revista Nature Structural & Molecular Biology, muestra que la hemaglutinina de este virus tiene una peculiar hendidura a través de la cual se une a los receptores celulares. De hecho, la parte mas profunda participa en la unión a dos de los receptores implicados en la infección: CD46 y SLAM. En este trabajo han comprobado que los dos receptores contienen una región similar que encaja en la hendidura observada en la hemaglutinina del virus del sarampión. De todos modos, la zona de unión al receptor CD46 es más extensa y difiere de la unión a SLAM, la diana de los anticuerpos que generamos cuando padecemos el sarampión.

Al inicio de la infección, el virus penetra en linfocitos a través del receptor SLAM, pero su hemaglutinina sufre una serie de mutaciones que le permiten unirse a CD46. Como este receptor se encuentra presente en todas las células con núcleo de nuestro organismo, el virus puede entonces entrar en multitud de tipos celulares. Esto indicaría que, paradójicamente, la propia presión que nuestro sistema inmune ejerce sobre el virus podría generar la aparición de virus mutantes que se unirían a CD46 y que, por tanto, extenderían la infección a otros tejidos de nuestro organismo.

El haber podido identificar las zonas implicadas en la unión al receptor CD46 es importante a la hora de diseñar nuevas vacunas para evitar la enfermedad en niños. De hecho, las vacunas virales efectivas parecen inducir respuestas inmunitarias contra las regiones de las partículas virales que se unen a receptores celulares. Saber las zonas concretas de la hemaglutinina implicadas en esta unión será fundamental, no sólo para analizar el modo de actuación de las vacunas actuales, sino también para intentar crear nuevas herramientas que impidan que el virus del sarampión penetre en la célula.

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