¿Por qué queremos clonar?

| 19 de febrero de 2008 | Opinión

Me ha llamado mucho la atención las últimas noticias sobre la clonación de animales de compañía como negocio de futuro. Y es que el mercantilismo de nuestra sociedad parece haber convertido una técnica que podría usarse para curar enfermedades en un mero capricho.

Hace unos años tuve el placer de charlar con Ian Wilmut, el creador de esta técnica. A parte de quejase un poco de la fama que le había causado la famosa oveja Dolly, me hizo una reflexión que me gustaría compartir con los lectores de ¡Cuánta Ciencia!. Según el, y creo que tiene razón, la clonación de seres queridos (léase personas o animales de compañía) sólo va a traer problemas. Los motivos son muy personales, pero en el fondo lo que se quiere es volver a tener a dicho ser querido con nosotros. Y pensamos que al ser un clon idéntico ya está. La información genética es la misma, así que será igual de simpático, o valiente o lo que quiera que sea que deseamos clonar.

Pero en la personalidad de cada ser vivo, hay mucho más que la genética. Todos conocemos a alguna pareja de gemelos. ¿Son exactamente iguales? Pues no sólo son un clon el uno del otro, si no que han estado criados en el mismo ambiente y expuestos a las mismas experiencias.

Ahora piensen en el clon del perro (o del hijo muerto en un accidente de tráfico). Es imposible que esté expuesto al mismo ambiente y a las mismas experiencias. No va a ser igual por mucho que tenga los mismos genes.

Encima, están las expectativas. Se espera que sea así o asá. ¿Qué pasará cuando no se cumpla lo que se espera de el? !No eres igual que tu original! ¿Pediremos que nos devuelvan el dinero? ¿O pagaremos con él nuestras frustraciones?

¿Cómo se sentirá el al no ser el mismo si no una copia del original? Creo que éste es el verdadero peligro de la clonación.

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