Los científicos se convierten en meros coleccionistas de experimentos

Nos comentaba Andrés Rodríguez este fin de semana que la inversión en ciencia produce frutos a largo plazo, mientras que con las infraestructuras el beneficio es prácticamente inmediato. Y nos recordaba la existencia de 2 millones de desempleados en el sector de la construcción que son prácticamente imposibles de “reciclar”.

Casualmente, en el mismo fin de semana Mario Vargas Llosa decía que “la frivolidad es tener una tabla de valores completamente confundida, es el sacrificio de la visión del largo plazo por el corto plazo, por lo inmediato”. De ahí a pensar que la política científica española es bastante frívola solo hay un paso.

tubos de ensayoCon políticas científicas tan poco constantes (hoy doy dinero, mañana dejo de hacerlo y pasado se lo doy a otro) es imposible que los proyectos de investigación cumplan los objetivos marcados 10 o 15 años antes. De este modo, los científicos se convierten en coleccionistas de experimentos cuya única meta es ajustarse a lo que se les ocurra a los políticos de turno. De este modo, la ciencia corre el riesgo de convertirse en un mero entretenimiento. Se van haciendo experimentos mejores o peores y se publican los resultados, pero no hay manera de que la sociedad se beneficie de ello. Por que el problema que se quiere resolver cambia cada cuatro o cinco años.

Una vez que no es mas que un entretenimiento, es muy sencillo asegurar que un aumento en la inversión no implica una mayor competitividad y un mayor crecimiento. Y claro, así los recortes están perfectamente justificados…