Que Europa pida al gobierno español que reconsidere su política de inversión en ciencia

Estimada Señora Geoghegan-Quinn,

Los abajo firmantes, entre los que se encuentra personal de investigación en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), universidades españolas y otras instituciones de investigación españolas, se pone en contacto con usted, Comisaria de Investigación, Innovación y Ciencia como responsable máximo de la ciencia en Europa, para transmitirle nuestra profunda preocupación por la situación a la que se enfrenta la investigación en España actualmente. Los abajo firmantes incluyen doctorandos, investigadores en fase inicial o nóveles e investigadores principales, así como personal de apoyo a la investigación. Hace dieciséis años, un grupo de investigadores postdoctorales (o investigadores en fase inicial o nóveles, como los llamamos hoy) expuso públicamente en la revista Nature la peligrosa situación a la que la ciencia española se enfrentaba durante la crisis económica que afectaba al país en la década de 1990 (Beltrán et al. 1996, Ciencia española en peligro, Nature). Esa crisis fue superada, pero no se aprendieron lecciones. Hubo promesas de un mayor apoyo a la ciencia, pero pocas iniciativas se materializaron. La actual crisis financiera y los recortes sin precedentes en los programas de Investigación y Desarrollo aprobado por el Gobierno actual pueden dar el último golpe final al sistema de la nunca fuerte ciencia en España.

El Programa Marco 2014 – 2020 de Investigación e Innovación de la Unión Europea (UE), Horizonte 2020 (Horizon 2020), tiene como objetivo reforzar la posición de la UE en ciencia y asegurar la competitividad global de Europa. Obviamente, el rendimiento científico de cualquier Estado Miembro influye en el rendimiento total de la ciencia europea. España, de 2000-2008, implementó ciertas medidas e inversiones encaminadas a desarrollar e impulsar la ciencia. Desde entonces, sin embargo, la perspectiva es sombría, en particular después de las medidas adoptadas por el Gobierno español en el último año, que sin duda tendrán efectos devastadores para la investigación española y ponen en peligro su futuro. Como bien es sabido, la ciencia es un proceso en el que recortes en la financiación un año, tienen efectos profundos durante muchos años.

Nos preguntamos cómo los objetivos que la Comisión Europea se ha fijado para 2020 se pueden lograr, dada la situación actual. Sólo podemos hablar de la situación en España, pero somos conscientes de que muchos colegas en otros países se enfrentan también a enormes dificultades. En España estamos sufriendo una reducción en el número de empleados públicos, disminución en el número de puestos de doctorado y puestos de investigación temporales y permanentes ofertados (como, por ejemplo, en el programa Ramón y Cajal), hay retrasos en los que se ofrecen y/o en lugar de uno por año hay uno cada dos años, y reducciones en los salarios. Estos recortes se toman con independencia de la agencia que financie, regional, nacional o europea. Además, de manera reciente, nos hemos enfrentado incluso a retrasos en los pagos a los proveedores, lo cual afecta a nuestra capacidad para hacer nuestro trabajo como, por ejemplo, llevar a cabo el trabajo de laboratorio y el de campo, los procesos necesarios para recopilar datos sobre los que se basa la investigación. En particular, nos preguntamos cómo y por qué la financiación otorgada por la Unión Europea a través de convocatorias competitivas, como las del European Research Council, destinada a pagar los sueldos y los proyectos de investigación también están siendo afectados por los recortes nacionales.

Estamos convencidos de que otras medidas distintas de los recortes en investigación son posibles, y así evitar el colapso de la ciencia en los Estados Miembros europeos, inlcuida España. La implementación de las políticas de austeridad prolonga el estancamiento económico y aumenta la desigualdad social, coloca a los centros de investigación y universidades en una posición delicada, junto con los sistemas de salud, educación y de cooperación internacional. Las medidas están obligando a la parte más vulnerable de la población a tomar una parte desproporcionada de los costes globales de la crisis. Los recursos humanos están dejando España, incluyendo miles de profesionales con experiencia y conocimientos formados en las universidades y centros de investigación tanto de España como del extranjero. No hay que olvidar el lugar que la ciencia y la educación tienen para la sociedad, es decir, no hay crecimiento económico y social sin innovación. La investigación y la educación son esenciales para la existencia de una sociedad sostenible, contribuyendo a la salud, la educación, el bienestar, el crecimiento económico, la formulación de políticas, la conservación del patrimonio cultural y natural, entre otros aspectos, como se ejemplifica en los objetivos de Horizonte 2020 (Horizon 2020).

Como máxima responsable de la ciencia en Europa usted debe ser consciente de la situación. Esperamos que a partir de su posición pueda tomar las medidas adecuadas, a la vez urgentes y necesarias, para ayudar a revertir la situación actual.

Actualmente se están reuniendo firmas para que esta carta llegue a Máire Geoghegan-Quinn, Comisaria Europea de Investigación, Innovación y Ciencia, con el fin de poner en su conocimiento la situación de la ciencia en nuestro país.