¿No sirve de nada manifestarse?

El viernes pasado fue la noche de los investigadores y por primera vez en muchos años, no me dediqué a divulgar la ciencia. Pensé que era mejor asistir a la manifestación que se organizó en Madrid en defensa de la ciencia.

Que tan sólo acudieran unas 2.000 personas la verdad es que ya me lo esperaba (de todos modos, me gustaría resaltar que tan solo el CSIC tiene en Madrid 5.807 trabajadores), pero me llamó tremendamente la atención la baja proporción de jóvenes investigadores, por no decir becarios…

Corroborando este hecho con el resto de participantes, la explicación a este fenómeno fue aun más sorprendente: “es viernes”. Sí, era viernes y habían quedado para cenar, para salir con los amigos. No les venía bien ir a la manifestación.

La mayoría de los asistentes eran funcionarios que, en el fondo, no ven amenazado el pan de sus hijo. Como mucho, no podrán investigar y se pasarán el día en el laboratorio leyendo el periódico. Para los becarios, sin embargo, está en juego su futuro profesional. Pero claro, era viernes y como ¿no sirve de nada manifestarse? ¿O es que pasamos de todo?