¿Para cuando un científico como presidente del gobierno?

Con el futbolista Éric Cantona presentándose a la presidencia de Francia, me acuerdo del escritor peruano Mario Vargas Llosa luchando por el mismo cargo en Perú y del actor Ronald Reagan siendo presidente de los Estados Unidos. Y me pregunto cuándo veremos a algún científico dedicado a la política a un nivel tan alto.

PreguntaEstán acostumbrados a resolver problemas intelectuales complejos, a tratar con gentes muy diferentes y a dirigir grupos. Siendo personas con ganas de cambiar el mundo y capaces de trabajar muchas horas, no creo que hicieran mal este tipo de trabajo.

Pero, ¿hubiera el oncólogo Mariano Barbacid dejado una deuda tremenda o legalizado el aborto el antiguo presidente del CSIC César Nombela? Y es que este tipo de trabajo es algo más que buscar racionalmente la mejor solución a un problema claro y determinado. Entonces me entran las dudas. Aunque luego pienso que a los políticos les vendrían muy bien las cualidades de los buenos científicos.

Así que, ¿para cuando un científico como presidente del gobierno? No van a ser siempre los artistas y los deportistas los que se metan en política.

2 comentarios en “¿Para cuando un científico como presidente del gobierno?

  1. Es difícil, aunque no imposible, que un científico puro y duro aspire a presidente de gobierno porque la mentalidad del científico, amante de la exactitud, no tiene nada que ver con la inexactitud de las reacciones de las masas, la sociología no es una ciencia exacta, solamente es probable.

    Por otro lado, los científicos generalmente son gente que han dedicado mucho tiempo al estudio de las materias científicas y poco al trato entre las personas y a la “escuela de la calle”, por lo que no son muy duchos en el “manejo” de las personas”, cosa muy necesaria si quieres escalar puestos en un partido político, hasta la presidencia.

    Otra cosa sería un científico que haya dedicado gran parte de su tiempo en tratar personas y que haya aprendido esa habilidad especial para conducir a las gentes, de los que hay muchas honrosas muestras en las presidencias de Organismos, Instituciones, … etc. Estos si que tienen y deberían tener más opciones para gestionar los conciudadanos españoles.

    Por otro lado, dado que para llegar a ser presidente hay que participar activamente en un determinado partido político, la maraña de “tropezones” políticos que le arrojan al científico sus propios compañeros de partido en la luchas clandestinas por el poder, ello creo que desmotiva mucho al recto científico, poco amante de esas estrategias, frecuentemente poco éticas.

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