Médicos Sin Fronteras trata en Níger a más de 184.000 niños para prevenir la malaria

Tras las recomendaciones que la Organización Mundial de la Salud hizo el año pasado, los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) acaban de completar una primera ronda de quimioprevención de la malaria estacional. Antes de que con la llegada de la temporada de lluvias los mosquitos comenzaran a reproducirse en el agua estancada.

Malaria en Níger
Una madre cuida de su hijo afectado por malaria severa en la UCI del hospital de Guidan Roumdji (Foto: Tanya Bindra/MSF).

Esta es la primera vez que la quimioprevención se utiliza en Níger, y en esta campaña, MSF se ha centrado en niños de entre tres meses y cinco años. Durante los cuatro meses que dura la estación de lluvia, estos niños tienen que recibir tres dosis. Hasta hoy, más de 184.000 han recibido ya la dosis inicial. Además, los casi 2.000 agentes comunitarios que trabajan con MSF visitan las aldeas de la zona, sensibilizan acerca de la importancia de protegerse de la enfermedad, distribuyen el medicamento y alientan a los padres para que se aseguren de que los niños reciban las 12 dosis necesarias.

El año pasado, MSF realizó en Malí un programa piloto de similares características al de Níger. Más de 200.000 niños sanos recibieron el tratamiento con unos resultados muy prometedores: un descenso del 65% en el número de casos de malaria.

“A pesar de estos resultados alentadores, no hay que caer en la tentación de pensar que ya está todo hecho”, advierte desde MSF Anja Wolz. Aunque esta estrategia reduce tanto la mortalidad como el numero de contagios, “la principal prioridad es seguir aumentando el suministro de mosquiteras e insecticidas, así como el diagnóstico y el tratamiento de los casos de malaria”. Lamentablemente, este tipo de tratamientos solo es efectivo en aquellas zonas donde la malaria es estacional. Si la enfermedad es endémica, hay que tener en cuenta “que la distribución del tratamiento durante todo el año sería una tarea casi imposible”.