Literatura en la primera célula artificial

| 22 de mayo de 2010 | Tecnología

James Joyce nunca hubiera imaginado que en la primera célula artificial se fuera a encontrar una frase de su novela Retrato del Artista Adolescente:

To live, to err, to fall, to triumph, to recreate life out of life!

¡Vivir, errar, caer, triunfar, volver a crear la vida a partir de la vida!

Y es que aunque el genoma que incluyeron para su experimento había sido sintetizado de forma totalmente artificial, no dejaba de ser la copia del de la bacteria Mycoplasma mycoides. Y para poder diferenciarlo del natural decidieron incluir en las partes del genoma que no contienen genes unas secuencias que, al igual que hizo Michael Crichton en El Mundo Perdido, utilizando el código de una letra por aminoácido que usan los científicos se podía leer la frase:

To live to err to fall to triumph to recreate life out of life

Pensando en el ejemplo de los monos con una máquina de escribir que por puro azar llegarían a escribir El Quijote, se me ocurre pensar si según vayan evolucionando estos microbios, las mutaciones, el azar y la selección natural serán capaces que convertir la frase de James Joyce en otra tal como En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme…

Referencia:
Gibson, D., Glass, J., Lartigue, C., Noskov, V., Chuang, R., Algire, M., Benders, G., Montague, M., Ma, L., Moodie, M., Merryman, C., Vashee, S., Krishnakumar, R., Assad-Garcia, N., Andrews-Pfannkoch, C., Denisova, E., Young, L., Qi, Z., Segall-Shapiro, T., Calvey, C., Parmar, P., Hutchison, C., Smith, H., & Venter, J. (2010). Creation of a Bacterial Cell Controlled by a Chemically Synthesized Genome Science DOI: 10.1126/science.1190719

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3 comentarios

  1. [...] Este fin de semana, a raíz de la noticia de la creación de la primera célula artificial, mi suegro me preguntó qué pensaba de los científicos que juegan (¿jugamos?) a ser Dios [...]

  2. [...] Uno de los hitos científicos de 2010 [...]

  3. Gracias a una herramienta creada por el European Bioinformatics Institute podemos recorrer el camino inverso y convertir nuestro nombre en una secuencia de ADN y buscar a qué proteína se parecería más.