La intolerancia a la lactosa

Alfonso M. Corral | 13 de Octubre de 2008

La evolución no es un proceso lineal que dirige a los seres vivos hacia un sitio determinado. Y un claro ejemplo es la aparición de la capacidad de beber leche de los adultos humanos, la cual ha surgido de manera independiente en al menos cuatro ocasiones y a través de modos diferentes.

La intolerancia a la lactosa Aunque suelo beber más de medio litro de leche al día, lo normal para un ser humano adulto es no ser capaz de digerir la lactosa, el azúcar más abundante en la leche. Y al ser intolerantes a la lactosa, la leche (que no el queso o el yogur) les provoca desde gases y náuseas hasta vómitos y diarrea. Y todo por que alrededor de los dos años de vida la enzima encargada de digerir la leche deja de producirse.

Tiene su sentido ya que la lactancia es uno de los primeros anticonceptivos conocidos. Estos efectos adversos de la leche ayudan a destetar a los bebés y hacen que las mujeres vuelvan ser fértiles y puedan tener más hijos.

Pero hace unos 9.000 años comienza la ganadería y con ella aparece una fuente muy interesante de energía: la leche. Tan nutritiva que el ser capaz de aprovecharla compensaría el hecho de tener menos hijos debido a lactancias más prolongadas. Vamos, que se dio el caldo de cultivo ideal para que una mutación que evitara que se dejara de expresar la enzima en cuestión (la lactasa) fuera algo favorable en lugar de una desventaja.

La intolerancia a la lactosaY eso es lo que ocurrió en una población de ganaderos europeos hace unos 5.500 años. Una pequeña mutación, descubierta en 2.002, hace que el promotor de la lactasa de los europeos sea mucho más activo que el original. Y por tanto, tenemos mucha más lactasa que nos hace digerir la leche. Bueno, no todos los europeos: principalmente los holandeses, el 99% de los suecos y cada vez menos gente según nos dirigimos hacia el sur de Europa.

Ya en África, tan sólo un 5% de la gente es capaz de digerir la leche, a pesar de no tener la mutación que poseemos los europeos. El motivo por el que ciertas poblaciones que se dedicaban a la ganadería en África podían digerir la leche fue un misterio hasta el año pasado cuando los científicos identificaron tres nuevas mutaciones que causaban que el gen de la lactasa no dejara de expresarse.

Junto con la mutación europea, son un típico ejemplo de convergencia evolutiva, la obtención de un mismo resultado por caminos distintos. Así, estas cuatro mutaciones han sido seleccionadas, no ya por la naturaleza, si no por las costumbres de estos hombres a los que se les ocurrió domesticar el ganado…

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4 comentarios

  1. Muy buen artículo, y muy bien explicado ;)

    Saludos ¡¡

  2. Gracias por los halagos. Me alegra que te haya gustado.

  3. Curioso el enlace que me has dejado en los comentarios. Apunto este dato para completar el artículo, muchas gracias :)

  4. [...] podían digerir la leche fue un misterio hasta el año pasado cuando los científicos identificaron tres nuevas mutaciones que causaban que el gen de la lactasa no dejara de expresarse al hacernos adultos), Japón y [...]