Un escudo fluorescente protege a los tardígrados de la radiación ultravioleta

Muchos de nosotros conocimos a los tardígrados cuando nos los presentaron como los animales más resistentes del mundo, capaces de volver vivos del espacio a pesar de la temperatura, la radiación y el vacío. Lo que no sabíamos es que algunos de ellos sobreviven incluso a la radiación ultravioleta que se emplea para eliminar de las superficies a bacterias patógenas o al mismísimo coronavirus.

Sabíamos que las dosis de luz ultravioleta que matan bacterias en cinco minutos necesitan tres veces más tiempo para acabar con algunas especies de tardígrados. Pero en unas muestras de musgo del Instituto Indio de Ciencias (Bangalore) descubrieron una nueva especie del género Paramacrobiotus. Y acaba de batir el récord de supervivencia a la luz ultravioleta: ¡resiste a dosis cuatro veces mayores!

De un color entre marrón y rojizo, esta nueva especie de tardígrado tiene un truco espectacular que le hace brillar de color azul cuando le da la letal luz ultravioleta: la fluorescencia

Paramacrobiotus fluoresciendo en azul al ser iluminado con luz ultravioleta (Imagen: Harikumar R. Suma y Sandeep M. Eswarappa).

La fluorescencia es la emisión de un tipo de luz cuando se le ilumina con otro tipo de luz de mayor energía. La utilidad de esta estratagema no es aparecer más brillante o fascinante a nuestros ojos sino transformar la radiación ultravioleta en una luz mucho menos energética y dañina. En su caso, luz azul.

pigmentos fluorescentes de tardígrados

Extracción de pigmentos fluorescentes de tardígrados (Foto: Harikumar R. Suma y Sandeep M. Eswarappa).

Los investigadores extrajeron los pigmentos fluorescentes y, como si se tratase de una crema solar convencional, se los aplicaron a otro tipo de tardígrados carentes de ellos. Tras iluminarlos con luz ultravioleta germicida vieron que los pigmentos de los Paramacrobiotus duplicaron la tasa de supervivencia de aquellos que no estaban pintados. Con estos mismos pigmentos también fueron capaces de proteger a nematodos, lo que indica que el mecanismo protector de estos pigmentos podría ser universal y servir para todos los animales.

Como en cualquiera de las características de los seres vivos, hay cierta variabilidad en la cantidad de pigmentos fluorescentes que hay en los distintos individuos de esta nueva especie. Confirmando la hipótesis de los investigadores, cuantos más pigmentos fluorescentes tengan estos tardígrados, más resistentes son a la luz ultravioleta.

Paramacrobiotus

Ejemplar de Paramacrobiotus (Foto: Harikumar R. Suma y Sandeep M. Eswarappa).

Los autores de este descubrimiento especulan que Paramacrobiotus ha evolucionado con estos pigmentos para protegerse de los altos niveles de luz ultravioleta a los que están expuestos en la zona tropical de la India en la que los han encontrado. El hecho de que haya individuos que no tienen suficientes pigmentos les hace pensar que debe haber otros mecanismos de protección contra este tipo de radiación. Sin embargo, no se puede descartar que, como ocurre con la melanina (el pigmento no fluorescente que nos protege a los mamíferos de la luz ultravioleta), la producción de estos pigmentos aumente cuando se exponen a los rayos solares.

Aunque la existencia de fluorescencia se conoce desde hace mucho en bacterias, nematodos, peces, anfibios e incluso aves, su función no está del todo clara. Este es el primer estudio en el que se demuestra que su función es la de protección.

Para usar estos pigmentos como escudos contra la radiación ultravioleta en animales todavía es necesario que los científicos sean capaces de aislarlos e identificarlos. Puede incluso que el mecanismo molecular por el que protegen no sea la fluorescencia sino alguna otra propiedad de estas, por el momento, desconocidas moléculas.

Todavía tendremos que esperar para comprar en el supermercado crema solar hecha por tardígrados…

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